domingo, 31 de enero de 2010

La pantera rosa



Convencido de que el clima había trazado una conspiración en su contra, Hernán se reincorporó al cotidiano de sus días.
En la oficina se respiraba el mismo aire de rutina y toxicidad de cigarrillo de siempre.
Recién llegado de sus vacaciones el día anterior y hoy ya en su trabajo, contaba a sus compañeros de sus tediosos 10 días de lluvia en la costa.
“Me siento como La Pantera Rosa en ese capítulo en el que un pequeño nubarrón de tormenta la perseguía donde sea que ella fuera,…. pero a mi no me caga más”.
Sus compañeros se rieron de las afirmaciones, pero algunos quedaron preocupados por esa última frase, la había expulsado de su boca como si vomitara una terrible verdad.
Partió al final del día con tranco raudo hacia su casa, él tenía un plan.
Estaba decidido a conspirar en contra del clima, lo llamaba “el gran dictador” para que no se diera cuenta de que hablaba de él. Comenzó con el plan a la mañana siguiente.
Se puso una camiseta de manga larga, medias gruesas, camisa, pantalón de invierno, pulóver, sobretodo, guantes y gorro de lana. Como toque final se colocó lentes de sol como para afrontar la vergüenza que le causarían las miradas de la gente en la calle y las risas de sus compañeros de trabajo.
Su plan era despistar al clima, hacer que llegara el frío anticipadamente, con un doble propósito. Estaba convencido que en el invierno la gente se ponía más tranquila y tolerable, y por otro lado tener el resarcimiento de una pequeña venganza con los compañeros que habían trocado sus días de vacaciones con él…. “pensar que les dije que me daba lo mismo!!”.
Salió tímidamente de su casa y ya desde el palier del edificio tuvo que comenzar con las contestaciones absurdas.
“Estás engripado?”, preguntó el portero, “no, jaja, jugué una apuesta con mis compañeros de trabajo”, contestó a regañadientes.
En la estación de subte trató de esconderse detrás de una columna, el calor era insoportable, casi al punto del desmayo. Bajó del gusano metálico, subió las escaleras a los ponchazos y esquivó cuantas miradas y risas pudo. Llegó al trabajo y comenzaron las carcajadas y los murmullos.
Solo contó su plan a un tímido compañero, sabia que él no lo delataría con “el gran dictador”.
Fue el día más largo de su vida, pero trataba de actuar con naturalidad para lograr convencer al clima, al punto de colocarse los guantes cada vez que se levantaba para ir hasta la fotocopiadora.
Continuó con el plan toda la semana. Para el viernes estaba por desistir ya que de tanto transpirar no tenía ropa de invierno seca y limpia. Además su jefe lo había amenazado con suspenderlo, y encima con licencia psiquiatrica, rama de la medicina que le causaba pavura.
El viernes por la noche “el clima enloqueció”, era la frase que se repetía en cada noticiero. Después de un terrible temporal de viento del sudoeste la temperatura descendió estrepitosamente a 5 grados centígrados, Hernán no sabía que hacer, como festejar, ni a quién llamar, solo su compañero sabía del plan y casi no lo conocía.
Vistió su atuendo de toda la semana y salió a la calle a pasear entre las desconcertadas personas, él, las saludaba con una expresión que pasaba del placer a la soberbia con algunos trazos de monje sabio. Sabía que era el autor de las decisiones del clima.
A la mañana siguiente fue temprano a desayunar, “tres medialunas y un café negro bien cargado”, pidió. “Tiempo loco, no??”
Todo el fin de semana se dedicó a caminar silencioso entre la gente deleitándose con el letargo que el frío les provocaba.
No podía esperar a comenzar la semana para comentar con su desconocido compañero su proeza climática, le picaban los labios de no poder contárselo a nadie, era obvio que lo tratarían de loco.
Llegado lunes viajó a su trabajo con una sonrisa desconocida por él y por sus habituales partenaires subterráneos.
Entró a la oficina y para su sorpresa ni su compañero ni la mitad de los que ahí trabajaban, habían llegado.
De entrada lo barajó su jefe y le dijo, “que bueno que llegaste, tengo a la mitad de la oficina engripada y con esto de la porcina, les dieron una semana de licencia. Andá agarrando las carpetas de Gómez, Achaval y Petorutti, así me das una mano con este quilombo”.
La sonrisa de Hernán se desplomó como una marquesina vieja, ya no le quedaban dudas, todo estaba dispuesto para cagarle la vida, el clima seguía siendo “el gran dictador “.

lunes, 25 de enero de 2010

Hojas secas


Agotada por el calor y los malos pensamientos, emprendió las cotidianas tareas de otra manera.
Tomó las cartas, único recuerdo de historias muertas y las puso al horno a fuego lento con la idea de deshidratarlas al punto que quedaran como esas hojas que pisaba en su infancia en la plaza mientras caminaba a los saltos jugando a la rayuela sobre ellas.
En ese momento cansada y transpirada como estaba, echo una mirada por el rabillo del ojo al espejo y vio moverse sin su permiso a su preciado cabello negro, con grandes ondas, los que habían sido acariciados por las más variadas manos.
“Sin mi permiso ustedes no gustan ni se mueven más!”, afirmó. Tomó las tijeras más desafiladas que tenía y cortó hasta donde pudo. Luego tomó una bella y reluciente cajita de metal en la que habitaba una máquina de afeitar antigua heredada de su abuelo, también una Gillette medio oxidada, ja!.. pensó, inoxidable… y para toda la vida!. Desenroscó la base de la máquina, colocó la hojita y terminó de afeitarse la cabeza.
Dispuso prolijamente los mechones más largos de pelo dentro de una caja de bombones vacía y los guardo en la cómoda de su cuarto.
Volvió a la cocina y pudo ver que las cartas se habían secado y no quemado, que era el temor mas grande que tenía. Sacó la asadera del horno y tomo suavemente las cartas disecadas, las puso en una caja de zapatos vieja en la que además guardaba algunos souvenirs de fiestas a las que había ido, la cerró y partió caminando tranquilamente.
Era necesario encontrar un curso de agua, un poco como en las películas, un poco como para ir en el tiempo hacia épocas más cómodas.
No quería esperar remis ni colectivo para viajar porque sabía que perdería el estimulo de la decisión tomada. Lo más cercano que encontró fue un arroyo que no tenia más de cinco metros de ancho, algo apestoso y con algún que otro baúl de auto oxidado que asomaba los rastros de los malos tratos del agua y del tiempo.
Una vez allí se sentó cómodamente, abrió la caja y comenzó primero por los souvenirs,
Los arrojaba suavemente, algunos se hundían rápido, otros navegaban erráticos con destino seguro de orilla, donde serían encontrados por algún niño aburrido, pero no importaba, lo interesante era dejarlos ir.
El mejor de los momentos de la escena fue cuando terminados los souvenirs quedaron las cartas. Una a una las fue tomando y estrujando suavemente entre sus dedos, haciéndolas crujir como aquellas hojas de las plazas de su infancia. Caían los fragmentos de papel color sepia con matices azules. En ellos, fragmentos de historias en fragmentos de tinta, relatando los amores que solo en el recuerdo de un alma fragmentada anidaban.

miércoles, 20 de enero de 2010

Alma de felpudo

Che!!, que me viste, cara de felpudo a mí??Convencida de su utilidad, de que su presencia era imprescindible en el hall de entrada de la casa de la familia Mc Perez, la alfombra de yute despotricaba continuamente acerca del maltrato recibido por la familia y sus visitantes. Su vecina mas cercana era una alfombra de alambre, que era la encargada de limpiar de barro de los entrantes a la vivienda, esta escuchaba las quejas de yute acerca de que no podía vivir más con las deconsideraciones de la familia, siendo ella además la encargada de dar la bienvenida a los visitantes.Una de las veces en las que hablaba, la casa estaba siendo ventilada. Por casualidad, el trapo de piso que se encantraba en la puerta de salida al jardín junto con una alfombrita de minimo tamaño, sintética ella, con vestimenta de rayas en diferentes tonos de gris, oyeron los reclamos de yute y al instante se acercaron, a su manera por supuesto, reptando e instigaron a hacer una huelga de entes pisoteados. Entre tantos habitantes de la casa, habia también una alfombra supuestamente "persa" que tenía aires de original, pero que ya todos sabían que habia sido comprada en el Tigre, ella fue invitada a la rebelión, pero aduciendo que tenía una mesa ratona de madera muy pesada encima y que solo recibía la visita de los cálidos pies, a veces algo olorosos, de los dueños de casa, decidió dar un paso al costado. Obviamente las otras la trataron de rompehuelgas y vaticinaron que en el futuro se arrepentiría de su decisión.Una vez lograda la convocatoria y definido el momento oportuno para embestida se dispusieron a la espera. El levantamiento se produjo, acertadamente, a la hora en la que el hijo mas chico se iba al colegio, dejando así a mamá Mc Perez a merced de los requerimientos de las pisoteadas autoconvocadas. Fué así que la arrinconaron y le presentaron un listado de necesidades de extrema urgencia, al que debía acceder en su totalidad, si no, ya conocía las consecuencias. Mamá Mc Perez no hizo mas que reirse y las ignoró por completo. Todas ellas decidieron retirarse de su lugar de trabajo. En la retirada se vió comprometida alfombra de alambre ya que estaba atornillada al piso. Luego de muchas tratativas los tornillos, dado a su parentezco de metal, decidieron salirse y dejarla en libertad. Escondidas ya, se deleitaron viendo la llegada de los hijos volviendo del colegio con amigos y para mal de males habia llovido. Mamá Mc Perez gritaba a cada instante, gritos a los que yute recibia con gran deleite y decía: "ya va a saber quienes somos nosotras...." Mas tarde volvió papá y la historia se repitió. Bastaron dos dias para que mamá revolviera la casa para encontrar las alfombras, luego de varias horas las halló en el lavadero y arrepentida de sus carcajadas juró que accedería a sus requerimientos al pié de la letra. Firmado el convenio las pisoteadas autoconvocadas volvieron a su lugar y reiniciaron sus labores. Descocertada la alfombra "persa" al ver que todo a su vista seguía exactamente igual, se atrevió a preguntarle a la alfombra de yute que era lo que habian pedido, esta mofandose le contestó:"te morís de envidia y arrepentimiento no??!!, viste que valía la pena la protesta, ahora nos piden disculpas y permiso cada vez que nos pisan, ...si!!, nos pisan, ya no nos pisotean."

jueves, 7 de enero de 2010

Oda al lavarropas


Hoy el lavarropas se dejo arreglar
30 dias ya pasaron en los que
la obligacion de funcionar lo retobaron
Quizas sus lunas hayan cambiado
o tal vez las mias lo acompañaron
mi paciencia lo escuchó
sin humedad de toallas viejas
con un sol de secador
volvió a girar haciendo su espiral
luciendo un nuevo presostato
Me resisto a jubilarlo
menesterosa compañia la suya
la que le da sentido a su vida
e higiene a la mía

Podador compulsivo


Parado en el balcón,cansado
el sol, tímido, se asoma y me toca las pupilas
medio quebrado y con atisbos de armadura
en caminata segura hacia adentro.
Esperando por un día en que la angustia no me paralice
donde los recuerdos del futuro se muestren
recuesten escenas en mi alma
y nunca mas me asuste.
Del pecho crece un brote
de un fruto seco, casi olvidado
enrollado, callado....
La soledad que se llama sola
te amedrenta y preguntas por que?
Desviado tal vez, un holgazan de la misma vida
y los para que? siguen flotando.
Astucias de una mente gris
con realidad de catálogo.
No dejes morir el estímulo
que crezca de esa semilla el amor olvidado
caduco y criticado
muecas de una sabiduría ajena
lo han quebrado y menospreciado.